Chico de 18 años. Vigués. Zurdo. Flexible. Prematriculado en Ingeniería industrial. Risueño. Cariñoso. Me chupo el codo. Fan incondicional de las cosas que me hacen feliz. Dibujante de sonrisas en tu cara. 2993FF3C.
jueves, 5 de julio de 2012
La fugacidad de la vida.
Pensaréis que coño le ha dado al loco este para escribir sobre la muerte.
Hoy he ido a un entierro, al entierro del marido de mi abuela, el cual no es mi abuelo, y me ha dado por escribir esta entrada. Realmente, somos una mierda dentro de este mundo, podemos morir de un momento a otro, pueden pasar un montón de cosas que quizás nos arrebaten la vida. En estos momentos, podemos dejar de respirar, que te de un infarto o que caiga un avión encima de tu casa. La muerte es imprecisa, nunca sabemos cuando va a llegar realmente.
En cuanto a lo que quiero que hagan mis familiares cuando fallezca, quiero que donen mis órganos, ya que le pueden servir a cualquier persona enferma, y no quiero que me entierren, no quiero que gasten dinero en un muerto, ya que dará igual que esté cómo en un ataud acolchado, en uno cochambroso o si me queman. Realmente, prefiero morir incinerado, no le causo problemas a nadie y no se tienen que gastar una gran cantidad de dinero para realizarlo, cero problemas.
Al fin y al cabo, no somos nada comparado con el mundo.
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Realmente creo que la muerte sí es precisa. De hecho es 100% precisa porque al que acecha se lo lleva. Diría más bien que muchas veces es "imprevista"
ResponderEliminarTienes razón, Diego :).
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