jueves, 5 de julio de 2012

La fugacidad de la vida.

Pensaréis que coño le ha dado al loco este para escribir sobre la muerte. Hoy he ido a un entierro, al entierro del marido de mi abuela, el cual no es mi abuelo, y me ha dado por escribir esta entrada. Realmente, somos una mierda dentro de este mundo, podemos morir de un momento a otro, pueden pasar un montón de cosas que quizás nos arrebaten la vida. En estos momentos, podemos dejar de respirar, que te de un infarto o que caiga un avión encima de tu casa. La muerte es imprecisa, nunca sabemos cuando va a llegar realmente. En cuanto a lo que quiero que hagan mis familiares cuando fallezca, quiero que donen mis órganos, ya que le pueden servir a cualquier persona enferma, y no quiero que me entierren, no quiero que gasten dinero en un muerto, ya que dará igual que esté cómo en un ataud acolchado, en uno cochambroso o si me queman. Realmente, prefiero morir incinerado, no le causo problemas a nadie y no se tienen que gastar una gran cantidad de dinero para realizarlo, cero problemas. Al fin y al cabo, no somos nada comparado con el mundo.

2 comentarios:

  1. Realmente creo que la muerte sí es precisa. De hecho es 100% precisa porque al que acecha se lo lleva. Diría más bien que muchas veces es "imprevista"

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